Danny Lew

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Ofensiva de empresas estadounidenses contra la política cambiaria de China

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Las diferencias entre Washington y Beijing están entrando en un terreno difícil. Compañías de Estados Unidos quieren que el gobierno califique a China de “manipulador cambiario” y argumentan que estas políticas comerciales desleales atentan contra la actividad manufacturera. Expertos coinciden en que el gobierno de Beijing hacía casi imposible para el gigante de las búsquedas por Internet seguir trabajando allí y destacan que fuera de China, en cambio, la compañía podría verse beneficiada por hacer frente a la censura de sus contenidos

HAL WEITZMAN Y JAMES POLITI ()

Bill Hickey mantiene una perspectiva a largo plazo en lo que se refiere a la actividad industrial en Estados Unidos. Desde sus oficinas centrales de Lapham-Hickey Steel, en Chicago, cuyos clientes incluyen a John Deere y Caterpillar, observó cómo el sector se enfrentó a muchas amenazas competitivas en los treinta años que transcurrieron desde que él heredó el negocio.

Sin embargo, en la última década vio cómo segmentos de la fabricación estadounidense se marchitan frente a la competencia china. “Vimos desaparecer a nuestros clientes de industrias que producen desde autopartes hasta electrodomésticos”, señaló. Estamos frente al vaciamiento de la actividad manufacturera norteamericana porque los políticos no lo entienden.” 

Hickey ve la política cambiaria china como parte de “un plan mercantilista” para ganar participación de mercado en Estados Unidos. “Si su moneda está 40% por debajo de su verdadero valor de mercado, pueden vender más barato que nuestros productores y eso es lo que está erosionando la base industrial acá”, contó. “Ese es su plan. Su gobierno básicamente está subsidiando eso. La política cambiaria actúa como subsidio y arancel aduanero”.

Alimentado por la creciente desocupación y matizado con mucho populismo, el debate sobre cómo EE.UU debería responder a las preocupaciones de industriales como Hickey encabeza otra vez la agenda del Capitolio.

Parece que la dinámica del debate está cambiando. Los fabricantes y sus grupos de lobby en Washington frecuentemente presionan mucho para que Estados Unidos asuma una postura más severa en cuanto a la política cambiaria de China. Sin embargo, de repente encontraron más aliados en el mundo corporativo norteamericano que, con un ojo puesto en el potencial de China como mercado, antes se mostraban menos dispuestos a enfrentarse a Beijing.

Eso se explica con el creciente descontento hacia China en una serie de temas, desde sus esfuerzos por inclinar los contratos de compras del gobierno hacia las compañías chinas que practican “innovación autóctona” hasta su ineficiencia para proteger los derechos de propiedad intelectual y la política cambiaria.

Este giro dio ímpetu a los esfuerzos en el Congreso de adoptar una legislación que fije medidas punitorias a China si no permite que se aprecie el yuan. También está creciendo la presión sobre el Tesoro estadounidense para catalogar a China como “un manipulador cambiario” en un informe que se publicará el 15 de abril, una medida que podría conducir a sanciones contra las importaciones chinas.

Charles Freeman del Center for Strategic and International Studies, un think-tank de Washington, dijo que si bien a muchas compañías podrían afligirles la posibilidad de una guerra comercial, hay “menos gente dispuesta a ponerse de pie y elogiar” la relación económica entre Estados Unidos y China.

Algunos sectores del mundo empresario estadounidense aún piden precaución. Erik Autor, vicepresidente y asesor en comercio exterior del a National Retail Federation, señaló que China es lugar de recursos y un buen mercado potencial para las cadenas de venta minorista estadounidenses y “eso podría correr peligro si no manejamos con cuidado los temas económicos y comerciales con China.” Otras compañías que compran componentes baratos a China también se verían perjudicadas si el país oriental cambiara su política cambiaria.

Los bancos estadounidenses también se muestran reacios a presionar para que se apliquen políticas más agresivas hacia China, pese a que muchos sintieron decepción por la escéptica actitud de Beijing hacia ellos después de la crisis financiera.

Otra vez en Chicago, Hickey cree que Beijing se verá obligado a cambiar su postura en cuanto al tipo de cambio. “El mayor cliente de China es Estados Unidos. Debe haber reciprocidad: no puede haber una buena relación donde un socio

Cronista.com

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Written by Moderator

marzo 28, 2010 a 5:22 am

Publicado en Uncategorized

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